28 de marzo de 2015, sábado – Viaje a Le Vernet (2)

Después de desayunar en el hotel, Melanie y Hans vienen otra vez a vernos. Hans vive en Xanten, pero ahora se ha trasladado temporalmente a Düsseldorf para estar al lado de su hija y poder prestarle ayuda en estos primeros días.
Nos reunimos en la sala reservada para los allegados de las víctimas. También acuden los compañeros de trabajo de Jens. Nos saludan con un gesto y toman asiento a tres mesas de distancia. En una situación semejante, los alemanes entrarían en contacto personal inmediatamente. Pero no así los japoneses. Son diferentes a nosotros. ¿O nosotros lo somos? No importa.
De repente, hacen su entrada dos señores que se presentan como miembros de la Policía Judicial de Düsseldorf. Necesitan muestras de saliva para traspasarlas a sus colegas franceses, a fin de poder identificar los restos humanos de las víctimas.
Nos hacen algunas preguntas.
En muchos aspectos, estamos envueltos en un delito penal. Nunca hubiéramos querido llegar a esto. Es la peor de todas las pesadillas, ya que jamas podremos escapar a ella. Nos perseguirá el resto de nuestra vida, ya viviendo para siempre dentro de nosotros.
Los japoneses se encuentran en un rincón de la sala, con sus teléfonos móviles pegados a la oreja. De vez en cuando discuten entre ellos. Dan la sensación de estar muy ocupados.
El tiempo pasa volando. Por la tarde sale el avión que nos llevará a Marsella, con escala en Munich. Christa y Alexander nos acompañan.
El compañero de trabajo de Jens que estaba sentado a su lado en el avión, deja una joven viuda con dos niños pequeños. Ella, el padre de la víctima y otro pariente más van también en el avión.
Aproximadamente dos horas después, aterrizamos en el aeropuerto ›Marseille Provence‹, donde nos está esperando un microbús. Algunos japoneses más se unen a nosotros. En el autobús van también el Consul General y un médico japonés.
Durante el trayecto, de repente Christa pregunta sorprendida: -¿Adónde nos llevan? ¡esta no es la dirección correcta!
Los japoneses han reservado otro hotel al de Germanwings. Se origina una discusión entre nuestros acompañantes y el Consul General, ya que Alexander y Christa quieren estar cerca de los miembros de su equipo. A pesar de la diferencia de mentalidad, los japoneses acaban por imponerse.
Llegamos al hotel hacia las 22.00h., donde nos dirigen a una sala separada. Allí nos entregan el plan de viaje, escrito en japonés, y nos dan algunas explicaciones, asimismo en su lengua. Como debido al aterrizaje tengo los oídos totalmente tapados (las gominolas de la señora Zeisel no hicieron el menor efecto), no entiendo ni palabra.
Nuestros acompañantes piden que les expliquen el itinerario en inglés, de modo que podamos enterarnos de lo más importante para mañana.
La habitación del hotel es amplia y luminosa.
Nos caemos de cansancio.
Duermo fatal. ¿Qué nos traerá el día siguiente? Estaremos confrontados con la catástrofe cara a cara.
Pero Jens está allí. Queremos estar con él.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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