8 de abril de 2015, miércoles – La lista de pasajeros

Tal como me prometió, recibo una llamada de la Dra. Rau, la psicóloga de Düsseldorf para casos de emergencia. Dice que le ha resultado muy difícil encontrar un psicoterapeuta adecuado. Por lo visto ha tenido que hacer como mínimo 12 llamadas. Explica que muchos de sus colegas o bien se han negado terminantemente a aceptar el caso o no han podido por falta de tiempo. Y a veces, comenta, ha tenido que escuchar extrañas respuestas de las que no quiere hablar en detalle. Sólo una única psicóloga ha aceptado en el acto ocuparse del caso, pese a tener su agenda llena y una larga lista de pacientes. Me da su nombre y dirección, lo que le agradezco sinceramente.
-Llámeme cuando quiera. Me gustaría mucho saber cómo le van las cosas.
-Sí, lo haré con mucho gusto
Nos despedimos. Me alegro de haberme atrevido a dar este paso.
Abro el portátil para obtener información y me entero de que la señora Blume está especializada en pacientes con cáncer, en casos de traumatismo y en la superación de situaciones de duelo. Es justo la persona que necesito. La llamo y concertamos una cita para mi marido y para mí.
Vuelvo a sentarme ante el ordenador. Parece que han publicado en internet la lista de pasajeros del vuelo 4U9525. Me lo ha dicho Melanie y no puedo creerlo. Pero desgraciadamente así es. Encuentro la lista, en la que citan el nombre de los pasajeros, la edad, el sexo, la nacionalidad, la profesión y, naturalmente, el número de asiento. Jens iba sentado bastante delante, al lado izquierdo, junto a la ventanilla.
Estoy horrorizada.
¿Qué sintió al darse cuenta de que las rocas se acercaban cada vez más en el vertiginoso descenso hasta que el avión las rozó? ¿Cuánto tiempo duró el pánico mortal de los ocupantes? ¿Se dio cuenta de que el piloto golpeó con un objeto pesado la puerta de la cabina, exigiendo a gritos que la abrieran? ¿Les fue posible tomar ciertas medidas de protección, como por ejemplo, la de adoptar una posición determinada?
¿Cuánto tiempo duró la tortura de los pasajeros?
Estos pensamientos taladran mi cerebro día a día, penetrando cada vez con más profundidad. ¿Quizá Jens dormía y no se dio cuenta de nada? Nunca lo sabré. En todo caso, el día del accidente Melanie recibió un sms suyo antes de iniciar el vuelo en el que le decía que estaba muy cansado y que ya se alegraba pensando en su cama.
¿Y qué pensar de las noticias publicadas en los medios de comunicación de que ha aparecido un vídeo en el que se pueden ver los últimos minutos antes de estrellarse el avión? ¿Se trata de una falsificación? ¿Tengo que buscarlo?
No, mejor dejarlo. Mis nervios no lo soportarían.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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