12 de abril de 2015, domingo – Primer encuentro de los allegados de las víctimas organizado por el servicio de Asistencia Pastoral en Düsseldorf (3)

Nos sentamos a desayunar con los otros familiares y entramos en conversación con un matrimonio más o menos de nuestra edad que ha perdido a su hija en el accidente. Como la mayoría de los afectados, también ellos viven en la región de Renania del Norte-Westfalia. Charlamos con gran confianza, nos entendemos inmediatamente. Nos cuentan que viven en un pueblo pequeño en el que todos saben lo que le ha ocurrido a la familia. El marido cuenta que cuando va a hacer la compra, se siente expuesto a las miradas de los curiosos. O bien la gente cambia de acera para evitar entrar en contacto con él o se siente molesto por las miradas que le lanzan.
El acto comienza. Al revés que ayer, hoy el grupo permanece unido. Primero toma la palabra el señor Adler, inspector jefe de la Brigada de Investigación Criminal de Düsseldorf. Nos comunica que actualmente la actividad principal está centrada en la operación de rescate de las víctimas y de sus objetos personales. Para la identificación se sirven de las muestras de ADN, del estado de la dentadura y de las huellas dactilares. Explica que la notificación de los resultados a los familiares probablemente va a requerir más tiempo de lo que habían anunciado.
Uno de los „furibundos“ objeta: -¿Pero qué es lo que habéis estado haciendo hasta ahora!? Ya han pasado dos semanas desde el accidente y todavía no se dispone de nada. ¡Ni el más mínimo resultado!
El señor Adler permanece tranquilo y explica que las autoridades francesas son responsables de todo lo relativo a la identificación de las víctimas, así como del traslado de las mismas a sus países de origen, y que se está procediendo con arreglo a la legislación francesa. Si bien Francia está cooperando con Alemania, mientras se aplique el Derecho francés los alemanes tienen las manos atadas.
Prosigue diciendo que todavía no se sabe lo que van a hacer con los objetos hallados cuya asignación resulte imposible. Están pensando en crear un archivo gráfico al que puedan acceder los familiares de las víctimas a través de los sitios web correspondientes. El envío de los objetos a Alemania se realizará probablemente con posterioridad al traslado de las víctimas, puesto que su identificación tiene prioridad.
La doctora Helmerich, jefa de la sección de coordinación para el seguimiento y ayuda de las víctimas y de los familiares (NOAH) del Ministerio Federal del Interior, comunica que la organización presta servicios que denominan de pilotaje, lo que consiste en proporcionar informaciones a los allegados de las víctimas o también organizar in situ la ayuda que necesiten.
El Dr. A. Schmidt, representante de Germanwings, subraya expresamente que Germanwings se compromete a prestar asistencia duradera a los familiares de las víctimas y que la compañía está preparada a acompañarlos a largo plazo. Pone a disposición de todos los asistentes una hoja informativa con datos de contacto.
El señor M. Conrad, abogado y asistente pastoral, expresa la importancia de buscarse un asesor jurídico a la mayor brevedad, si bien según el Convenio de Montreal, en casos de accidentes de aviación el plazo de prescripción de las reclamaciones pertinentes se extiende a tres años. Aconseja no buscar en internet sino dirigirse a asociaciones de protección y asistencia a víctimas, como por ejemplo NOAH, que pueden servir de ayuda para encontrar a la persona adecuada. Dice también que es importante acudir a un abogado especializado, con conocimientos de Derecho nacional, europeo y de tráfico aéreo, y que trabaje en el ámbito internacional.
El nível de indemnización, prosigue, se rige por el derecho nacional de los pasajeros.
Para finalizar, toma la palabra Ch. Schayen, miembro del Weißen Ring, una organización sin ánimo de lucro que se dedica al apoyo de víctimas. Una de sus tareas es asesorar a los familiares, de acuerdo con la Ley de Compensación de Daños por causa de un delito, como por ejemplo daños que acaecen por acontecimientos trágicos, así como en caso de reclamar pensiones por orfandad y pensiones de supervivencia
Me zumba la cabeza. ¿Hay que ocuparse realmente de todas estas cosas? Parece que sí. Pero todavía no estoy preparada para ello.
De vez en cuando hay pausas en las que los participantes aprovechamos para hablar animadamente unos con otros. Me siento cada vez más protegida y comprendida, me consta que no estoy sola, también hay otras personas que se encuentran en mi misma situación. Nuestras conversaciones lo demuestran. Intercambiamos datos de contacto o nos prometemos mutuamente asistir al próximo encuentro. Cuando llega la hora de la despedida, siento como si abandonase a una familia, como si perdiese estabilidad. La vela que encendimos ayer por Jens podemos llevárnosla a casa.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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