22 de abril de 2015, miércoles – 2º viaje a Le Vernet (4)

El guía de montaña corta dos violetas al borde del camino y me las entrega.
Es un gesto amable, pero está claro que ahora las flores se marchitarán.
Pasamos a hablar de otro tema. Cuenta de la belleza de las montañas y de su amor a la naturaleza; del colorido intenso de los árboles que tiñe las laderas. Nos desviamos del camino y tomamos un pequeño sendero que conduce a un riachuelo que quiere enseñarme. Fluye al lado del camino, pero los arbustos impiden su vista. Coge una piedra del suelo y me la entrega para que me la lleve como recuerdo a mi país.
En el camino de vuelta, una persona nos sale al encuentro. Se presenta a nosotros en un perfecto alemán y nos dice que también ella es alemana. Explica que desde hace muchos años es la encargada de un cámping de la zona. Parece que ha oído que hemos venido de Alemania y nos ofrece ayudarnos como intérprete si nos hace falta. Ahora ya nada puede salir mal. Nuestros acompañantes hablan bien el francés, yo también me las arreglo y además ahora tenemos este apoyo adicional.
El guía de montaña nos explica con ejemplos prácticos el tipo de hierbas que crecen en el lugar. Algunas me resultan totalmente desconocidas.
El paseo finaliza en una antesala del restaurante. El alcalde de Prads se une de nuevo a nuestro grupo. Nos sentamos a una mesa redonda.
El señor Bietrix nos cuenta que el día de la catástrofe hacia el mediodía llevó a una veintena de personal de emergencia a la zona del accidente.
Le escuchamos atentamente.
Dice que el acceso fue muy díficil ya que rocas empinadas con una pendiente de 60 a 80 grados dificultaban el paso. El lugar del accidente apestaba a queroseno. Solo pudo distinguir pequeñas partículas del enorme Airbus, esparcidas por doquier. Describe el impacto que le causó ver semejante espectáculo.
Creo que le entendí decir que también había visto tres restos de cuerpos humanos. Pero esto no lo mencionaron al traducir. ¿Quizá para evitarnos más sufrimiento? ¿O es que yo lo entendí mal?

Antes de emprender el regreso queremos entrar otra vez en la capilla para despedirnos de Jens con velas y flores que ha traído Grit.
Un alma sensible tuvo la delicadeza de llevar a la capilla los recuerdos que los amigos de las víctimas habían depositado al pie de la lápida conmemorativa. Todos los objetos se encuentran ahora bien dispuestos sobre una mesa. Yo pongo una única rosa, las otras las metemos en un florero que colocamos delante. Encendemos las velas con un mechero.
Permanecemos allí largo rato. Tengo los ojos clavados en las fotos de Jens que atraen mi vista de una manera mágica. Extraños pensamientos me pasan por la mente: …¿Qué ha ocurrido? … ¿Por qué están sus fotos en esta pequeña casa del sur de Francia junto a las de todas las otras víctimas?… ¿Asesinados??? … ¿Cómo es que tengo ante mí un traje de triatlón que lleva impreso el nombre de „Jens“? … … ¿Un accidente aéreo? … ¿Pequeñas partículas? ¿Jens???? … ¿Qué estoy haciendo aquí? …
De repente me siento incapaz de soportar más, me doy la vuelta bruscamente y me dirijo rápida hacia la puerta. Una vez fuera, me pongo a sollozar sin poder contenerme. Creo estar sola, sin darme cuenta de que el alcalde nos está esperando muy cerca. Viene inmediatamente hacia mí, me toma en sus brazos y pronuncia palabras de consuelo.
Nos reunimos todos delante del minibús. Es hora de emprender el regreso al hotel. Los franceses nos dicen adiós con la mano hasta perdernos de vista. Estamos muy impresionados por su cordialidad.

En el hotel leo los emails que me han llegado. La Lufthansa nos comunica que el 27 de abril en la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona se celebrará una ceremonia religiosa en homenaje a las víctimas. Añade que de parte española nos enviarán además una invitación personal.
Mi primera reacción es decir: – No, ¡no quiero! ¡Mañana volvemos a Alemania y tres días después marcharnos otra vez a España!
Mi marido está indeciso.
Continúo diciendo: – Tendríamos que quedarnos en casa. Ahora nos hace falta un tiempo de recogimiento.
Me doy cuenta de que el asesinato de Jens, la preocupación, la exasperante espera a los resultados de la identificación y a la repatriación de sus restos mortales, aparte de los tristes viajes en un tiempo relativamente corto, me están minando las fuerzas. No solo mi estado psíquico es lamentable, también mi cuerpo se resiente y no funciona como debiera. ¡Si al menos pudiese dormir bien!
Pasamos la tarde con los amigos en el restaurante del hotel. Nos hace bien estar con ellos.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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