30 de abril de 2015, jueves – Conspiradores de salón y descubrimientos extraños

Hoy he ido por primera vez a la psicóloga sin mi marido. Hace una semana fuimos los dos y estuvimos hablando mucho tiempo con ella. Después le dijo a mi marido que decidiese si necesitaba hacer una terapia o no. Él dijo que no, y parece que tenía razón, pues ella también se mostró de acuerdo. En lo que a mí respecta, piensa que necesito tratamiento.
Es amable, objetiva, pero también firme. Acepto las preguntas que me hace, si bien a veces me provocan intensas emociones. Primero entablamos un extenso diálogo y después decidimos si en el futuro me va a tratar y si „encajo con ella“. Ya en este momento noto que existe una buena „química“ entre nosotras, lo que es esencial para poder realizar con éxito una terapia.
La Fiscalía francesa de Marsella nos ha enviado un email en el que dice que han podido ser identificados los 150 pasajeros que perdieron la vida en el accidente del Airbus A 320. Nos comunican que una comisión va a proceder a legitimar las labores realizadas que comprueban la defunción de las 149 víctimas y del asesino. Una vez finalizada esta tarea, el alcalde de Prads-Haute Bléone (el municipio del lugar del accidente) estará habilitado para expedir los certificados de defunción. Comunica que la fecha de entrega de los restos mortales a los familiares todavía no está fijada. La comisión está compuesta por diferentes expertos, como por ejemplo médicos forenses, científicos especializados en la identificación de víctimas, representantes de un instituto para investigaciones criminales de la Gendarmería nacional francesa, así como por la Interpol, un funcionario de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) de Wiesbaden y otros especialistas.
La traducción de la carta finaliza con la siguiente frase:

»Deseo expresar mi más sentido pésame a las familias de las víctimas y les aseguro que vamos a poner todo lo que esté de nuestra parte para entregarles los restos mortales de las víctimas y garantizarles que recibirán lo antes posible y sin problemas los certificados de defunción.
Nuestros más atentos saludos

Brice ROBIN
Fiscal General«

Me dominan los nervios. No hago más que repetirme: „Por fin Jens regresa a casa“. Parece de locos, pero en un principio me siento aliviada, casi contenta.
„¿Pero de qué manera regresa? ¿Qué partes de su cuerpo?“ Mi mente sigue sin parar de dar vueltas, mis pensamientos son difusos. „Probablemente el entierro va poder realizarse pronto. Y después seguro que me siento mejor“, me digo, llena de esperanza. (Más tarde me daré cuenta de que esta esperanza es engañosa).
Estoy siempre navegando por internet, si bien solo busco informaciones que tengan que ver con la catástrofe aérea. A veces encuentro cosas curiosas que provienen de los que podríamos llamar ´conspiradores de salón`. Algunas personas pretenden siempre saber más que otras y quieren llamar la atención con las más absurdas afirmaciones, lo que me llena de estupor. Poco después de ocurrir el accidente, empezaron a circular numerosos rumores, ya que todavía las cajas negras se encontraban entre los escombros y se sabía muy poco sobre las circunstancias de la tragedia.
Cito algunos ejemplos:
Que Lubitz se había convertido al Islam y se había pasado al ISIS.
Que el apellido del copiloto era judio, por lo que sacaban la conclusión de que el servicio secreto israelí, Mossad, se había querido vengar con retraso de los alemanes.
Que los Estados Unidos habían disparado contra el Airbus por error.
Otra teoría se refiere al avión de combate francés que al comprobar que el contacto por radio con el piloto se había interrumpido, emprendió el vuelo hacia su encuentro. El Mirage derribó intencionadamente el Airbus, puesto que éste tenía la misión (por manos de quién fuera) de estrellarse en el embalse de Serre-Ponçon (Francia).
Me parece más interesante una información que encuentro en el sitio web de una conocida emisora de noticias y que se basa en medios de comunicación norteamericanos. Dicen que Lubitz había querido obtener su licencia de piloto en los Estados Unidos. Las autoridades aeronáuticas americanas FAA (Federal Aviation Administration) le hicieron un examen sobre su salud psíquica. Para ello, en 2010 tuvo que rellenar un formulario, en el que primero silenció las enfermedades mentales que ya había padecido anteriormente. Investigaciones ulteriores sobre su persona le hicieron finalmente admitir que había padecido de un „episodio depresivo grave“. No obstante, presentó documentos en los que un psicólogo alemán confirmaba la completa recuperación de su antiguo alumno. (Aquí se me enciende la luz de alarma, sentimiento que raramente me engaña). Dicen que los psicofármacos que habían sido necesarios para su curación dejó de tomarlos paulatinamente. (¿Es esto verdad? )
Lubitz superó con éxito las pruebas médicas que le hicieron ulteriormente, por lo que pudo obtener su licencia de piloto… y con ello la desgracia emprendió su curso.
Los medios de comunicación dicen también que últimamente había sufrido de graves problemas con la vista.
Preguntas y más preguntas me dan vueltas por la cabeza.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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