4 de junio de 2015, jueves – 2º encuentro de los allegados de las víctimas organizado por la Asistencia Pastoral en Düsseldorf (1)

El viaje en coche a Renania del Norte-Westfalia transcurre sin dificultades. Conocemos muy bien el trayecto, que ya hicimos otras veces en tiempos más felices. Nos alojamos en un hotel en Kaiserswerth, que es también donde se va a celebrar la reunión. Nos han reservado dos noches a todos los familiares de las víctimas. Vamos a la habitación designada para nosotros y procedemos a deshacer el equipaje.
En mi móvil veo que me ha llegado un email de nuestro abogado. Dice que el abogado de la parte contraria (la Lufthansa) ha comunicado que la fecha prevista en un principio para realizar la repatriación de las víctimas no va a poder cumplirse y que todavía no pueden comunicar una nueva fecha. Envía un anexo con una noticia de prensa con el siguiente títular: ”El transporte de las víctimas de Germanwings pospuesto por tiempo indefinido” , noticia que por lo visto va a ser publicada en breve en los medios de comunicación
“¿Entonces no harán la repatriación entre el 9 y el 10 de junio de Marsella a Düsseldorf?
¿Es que están jugando a la ruleta con nosotros y con nuestra tristeza? Es el único comentario que se me ocurre. Tengo un nudo en la garganta.
Vamos a comer. Poco a poco van apareciendo también otros familiares, la mayoría de ellos son de Renania del Norte-Westfalia.
Ya nos conocemos de la primera vez. Somos como una gran familia. Cada uno de nosotros sabe muy bien qué es lo que siente el que tiene enfrente. Con ellos me siento protegida y segura.
La mayoría de ellos todavía no conocen la noticia. Y ya se puede suponer cómo les afecta cuando la ven en el móvil.
El acto comienza. Estamos sentados en círculo y vamos contando cómo nos hemos sentido en los últimos meses. Algunos no pueden reprimir el llanto. Todos sufrimos por la pérdida de nuestros seres queridos y por la pesadumbre que nos invade, enormemente perturbada con todo este trasiego de la próxima repatriación. A ello hay que añadir que hay algunos familiares que se han enterado de que sus seres querido iban a llegar a Düseldorf el 9 ó el 10 de junio justo al saber que se va a posponer la fecha . Es tremendo.
Nos dan a conocer el nombre de los expertos que mañana se van presentar ante el grupo. Entre ellos hay tres representantes de Germanwings, y la verdad es que no me gustaría estar en su pellejo.
Después de cenar, mi marido y yo nos dirigimos hacia el Rhin. Nos gusta mucho ese río. Cada vez que lo vemos, levanto la mano a modo de saludo y digo: -Hola, Rhin -sin importarme lo que piense la gente.
Cerca de la orilla conocemos un bar en el que entramos para tomar la cerveza negra típica de Düsseldorf (que en Sajonia apenas se encuentra). Nos sentamos al aire libre y observamos como el sol, de un rojo encendido, va ocultándose al otro lado detrás de un terraplén.
Es un maravilloso espectáculo de la naturaleza, pero no puedo impedir que las lágrimas rueden sobre mis mejillas. Anteriormente hemos estado muchas veces aquí. Con Jens y el resto de la familia. ¡Qué bonito era todo entonces!
Al anochecer regresamos al hotel.
Pese a ser ya tarde, algunos de los familiares todavía están despiertos. Están sentados en el jardín ante las pequeñas mesas redondas. Nos unimos a ellos. El „buffet de los bebedores“ ofrece un abundante surtido de vinos y cerveza. De este modo, podemos amortiguar en comunidad nuestro sufrimiento. Que es inmenso.

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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