23 de junio de 2015, martes – El horror

°TRECE SEMANAS DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE°
Después de mucho reflexionar, empecé ayer el blog „grietas en el alma“, es decir, me puse a configurar su diseño. Los textos del día de la catástrofe y del tiempo posterior a ella ya existen. La redacción de las ideas funciona bien, estoy plenamente decidida a escribir sobre este tema, pese a que me suponga una carga psicológica enorme. Este diario publicado en línea representa una parte de mi duelo y es para mí también una válvula de escape. Ruego a la opinión pública que lo comparta conmigo, pues mi deseo es que las inocentes víctimas y este vergonzoso asesinato colectivo no caigan jamás en el olvido. Es mi manera personal de rendir homenaje a las víctimas.
Además quiero también que mis semejantes sepan lo que significa para uno estar inmerso en un proceso de duelo, todo lo que pasa en el interior de los allegados de las víctimas ante una desgracia de tal calibre. A través de numerosas conversaciones, me consta que los sentimientos de los otros son con frecuencia muy similares. Quizá una persona u otra se vea reflejada en los textos del blog. Si esto le reconforta, o hasta le sirve de ayuda, ya es positivo.
Casi todo el mundo está alguna vez en contacto con personas en duelo. Si la lectura de los textos colaborase un poco a aminorar el temor que se siente a aproximarse a otros, mi alegría sería grande.
Y si lo que escribo le deprime a alguien, no tiene más que ignorar el blog.

En la escalera nos encontramos con los vecinos. Nada más vernos, me abrazan. Al ver la esquela en el periódico se han enterado de que en el vecindario viven personas afectadas por el accidente. Hasta entonces, no tenían ni idea. Claro, ¿cómo saberlo? A propósito no se lo hemos dicho a nadie.
Están profundamente emocionados y luchan por encontrar las palabras precisas.
Hace ya trece semanas que el Airbus de Germanwings se estrelló en los Alpes en el sur de Francia.
El entierro se aproxima y solo de pensarlo me embarga una sensación de pánico. ¿Cómo voy a poder afrontar el día? No se entierra a un hijo, es algo antinatural. Simplemente no se hace. Lo contrario sería lo adecuado. Que los hijos entierren a los padres.
Vamos al cementerio donde están enterrados mis padres. Sus urnas están dentro de una tumba con capacidad para seis personas . Yo siempre he pensado que la próxima sería yo. Pero ahora contemplo con un estremecimiento una pequeña placa que se encuentra sobre la tumba. Cubre un orificio que ya han abierto los de la funeraria, pensado para un recipiente que albergará las cenizas de nuestro hijo. Despúes echarán otra vez tierra sobre la urna. Es de una crueldad indescriptible. Tenemos que colocar una segunda lápida, ya que en la que hay ahora no hay espacio para poner un nuevo nombre. Así pues, vamos al marmolista que talla la piedra. Para nuestra sorpresa, su oficina está cerrada. No nos quedará mas remedio que volver mañana. Todo esto me oprime, no quiero hacer nada…Jens tendría que aparecer, decirnos ´hola` alegremente y darnos un abrazo… ¿ me estaré volviendo loca poco a poco?

© Brigitte Voß / Traducción: Aurora de la Válgoma

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